Canción del día / Eurovision 2025: Strobe Lights de Red Sebastian. Bélgica.
Otro histórico del festival, con 65 participaciones y una única victoria. Sin embargo, no ha tenido un buen desempeño en lo que va del siglo XXI. La canción, con un estilo que recuerda bastante a Sam Smith, está en el puesto número 7 en las apuestas, aunque está bastante lejos de mi top personal.
Quien sí ha estado siempre muy arriba en mis tops es la cantante islandesa Björk. Hace poco más de un mes, fue elegida por National Geographic como una de las 33 personas que son agentes del cambio y que hacen de nuestro mundo un lugar mejor para vivir.
No puedo estar más de acuerdo. En mi opinión, la islandesa se mueve entre la música, el arte, la innovación y la vanguardia, convirtiéndose en una artista total. Por ser quizás más accesibles, yo la conocí —y me enamoré de ella— con sus tres primeros discos: Debut (1993), Post (1995), que en junio cumplirá 30 años, y Homogenic (1997), para muchos su mejor trabajo. Son tres discos imprescindibles en mi colección que escucho sin cansarme y con frecuencia.
Estos álbumes son un buen ejemplo del espectacular inicio de una carrera en solitario, que luego la llevó a protagonizar la durísima Dancer in the Dark, bajo la dirección de Lars Von Trier (con quien acabó siendo enemiga irreconciliable), o a crear obras magnas como Vespertine (2001), Medúlla (2004) o Vulnicura (2015). Su último disco hasta la fecha —aunque no para, siempre está haciendo algo— es Fossora (2022).
Ella ha sido siempre ha dado mucha importancia al audiovisual y sus videoclips, emocionales, experimentales e innovadores, desde colaboraciones con directores como Michel Gondry y Chris Cunningham hasta las que ha dirigido ella misma, son pequeñas obras de arte. En 2020 la web Slant seleccionó sus 15 mejores vídeos hasta la fecha y eligieron como el mejor Big Time Sensuality , canción que tiene una frase, con la que cierro esta entrada, que yo he usado durante años.

Hace unos meses leí el libro Björk, una constante mutación, editado por Nórdica Libros. Me gustó mucho porque no es una biografía al uso, sino un compendio de artículos, entrevistas, críticas y reflexiones sobre la cantante, que más que contarte su vida, te sumergen en su mundo.
El planteamiento es muy original: por ejemplo, para abordar Debut, se incluye un artículo de 1993, cuando salió el disco, y otro de 2022, casi 30 años después, que analiza su impacto y legado. Así, con diferentes formatos, se completan los diez capítulos —uno por cada disco—, además de un interesante prólogo sobre sus comienzos.
Muy recomendable.
I don’t know my future after this weekend
And I don’t want to
