LAS ZAPATILLAS DE MAXI

Llega a el turno a un par de esas entradas que dan sentido al nombre de este blog. Las zapatillas, unas Adidas continental 80, me han acompañado en todo los que vais a leer en las próximas dos entradas que resumen un día tan largo que lo he tenido que dividir en dos partes. Ya aviso: me he dejado llevar por el entusiasmo ¿y qué?

El último viernes del mes de enero es el Día de La Publicidad así que los que trabajamos en el sector, aunque sea pegando sellos, lo tenemos libre. Es un día difícil de compaginar con amistades o familia así que llevo años planteándomelo como un día de vacaciones en el que hacer lo que me gusta y no quedarme, salvo fuerza mayor, en casa.

Un día tendré que hacer una lista, que compartiré, con aquellos autobuses de Madrid que me parecen imprescindibles para conocer la ciudad. El 65 no formará parte de esa lista, pero fue mi opción para empezar el día en el mismo lugar donde lo comienzo casi todos: en el descampado donde se encuentra la estación de metro de Colonia Jardín. Teniendo tiempo, prefiero el autobús al metro y el 65 tiene un comienzo/final ideal : la muy bien situada (y poco agraciada) plaza de Jacinto Benavente.

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Hasta que llega allí recorre el Batán, hace completo el Paseo de Extremadura y recorre en la totalidad, su tramo más espectacular, la calle Segovia. Esa última parte del trayecto es propia de cualquier otro autobús turístico ofreciendo una fabulosa vista del viaducto y su entorno.

Una vez llegamos al final, y en la mencionada plaza, encontramos que los dos edificios más bonitos que la rodean son el remodelado cine Ideal y el Teatro Calderón.




Adiós Arturo de La Cubana es el espectáculo que esta temporada ocupa el teatro. Un afamado Bon vivant decide que su despedida de este mundo convierta a un teatro en un improvisado tanatorio por el que desfilaran sus más allegados incluida una familia no muy contenta con el acto que se va a celebrar. Pude ver la representación la semana pasada y, como siempre, el grupo teatral catalán no defrauda. No inventan nada nuevo y es una obra llena de humor como lo fueron Cómeme el coco negro, Cegada de amor, Una noche en la ópera o Campanas de Boda, todas desternillantes.

Todo el público participa y se contagia de la alegría y el humor que la compañía despliega desde que entras en el teatro. Repetiría sin dudarlo porque son dos horas en las que te olvidas del mundo y te duele la tripa de reírte. ¡Bravo por ellos!

Una vez en la plaza este fue mi recorrido.

Mi primer destino era desayunar con una amiga que trabaja en una de las más importantes y, por desgracia, desprestigiada instituciones de nuestro país: El Congreso de los Diputados. A escasas horas de producirse la apertura de la nueva legislatura, hacer una visita a Eva y compartir risas en un café arregló en el último momento un mes lleno de sobresaltos.

Los educados en democracia, en su mayoría, hemos asistido en excursiones escolares al Congreso y yo es algo que, ya de adulto, siempre he recomendado hacer. Es un lugar especial para quienes tenemos fe en la democracia y no la perdemos por muy mal que parezcan ir las cosas. Gracias Eva por darme la oportunidad de conocer cómo es una mañana cualquiera en un lugar tan importante para todos los que vivimos en España.

Por deferencia y educación, no cogí el teléfono en todo el rato que estuve dentro del congreso y solo comenté con unos pocos a quien pude ver allí. Había mucho movimiento por lo que se iba a realizarse (de hecho así ha sido) el lunes siguiente y pude ver como iba la preparación de un evento que iba a dejar al edificio así de bonito.

Desde el congreso y tomando el Paseo del Arte (Paseo del Prado) pasas por auténticos templos de la cultura, por orden, el Thyssen, el Prado, El Caixa Fórum y, después de cruzar Atocha, el Reina Sofía. El Circo Price y La Casa Encendida sería otros lugares por los que pasaría hasta llegar a Lavapiés, que era uno de mis destinos del día.

El arte urbano me lleva al Madrid más contestatario y rebelde del interior de la M30. Lavapiés, siempre puesto como ejemplo de crisol de culturas, se resiste como puede a la gentrificación. Tiene sus locales hípsters (¿se sigue usando la palabra?), pero no abandona su espíritu de barrio de toda la vida, algo que se puede constatar cualquier mañana de un día laborable. Todo este “street art” está en la calle Miguel Servet, en los límites del barrio donde también está una magnífica librería.

Grant. Librería.
Calle de Miguel Servet, 21. www.grantlibreria.com

Estreno formato para reseñar librerías. Siempre en este color, incluiré el recuadro con la información que tenga sobre el local que he visitado. Este post quedará asociado a la categoría “librerías” y cuando busquéis una, solo tendréis que ir al recuadro amarillo.

Grant ha perdido su coqueta cafetería, pero ha ganado en espacio para libros donde el compromiso por los aspectos más sociales de nuestra sociedad como la igualdad, la tolerancia o la sostenibilidad tienen más peso que los Best Seller, aunque también los haya. Pondría una cama para levantarme todos los días en un lugar ciertamente acogedor y que sus responsables han convertido en punto de encuentro entre lectores y autores con una agenda repleta de eventos.

Es una pena (aunque una suerte para mi bolsillo) que se encuentre tan lejos de mi trabajo porque mis visitas serían constantes. Me gustó especialmente como tienen integrada la novela gráfica (superhéroes incluidos), la organización por géneros y el pequeño altar dedicado a la cultura nipona. 

Visita obligada.

¿Un libro? (Siempre elegiré uno, que haya leído o no, y que me recuerde a la librería). Este dedicado a la música que ya he visto muy señalado en redes sociales. A ver que tal.

Deseo Carnal. Alaska y Dinarama, mil campanas. Marcos Gendre. Efe Eme.

1984 fue el año de Deseo carnal, un tesoro de músicas de alta y baja cultura. Pura provocación de Alaska y Dinarama donde conviven híbridos de Bowie y Baudelaire mientras el sonido Filadelfia abriga golpes de genio inspirados en Clash. Así arranca la sinopsis, dejando con los dientes largos a los seguidores del grupo, que también, es una pieza fundamental de la cultura popular Madrileña de los años 80.

Desde Grant a la plaza de Lavapiés hay solo unos minutos. Muy cerca de allí se encuentra una de las escasas tiendas de discos de la capital. Tienen libros y novelas gráficas, también de temas considerados independientes o alejados de las grandes editoriales, exceptuando Anagrama o Blackie Books por su catálogo. El recuperado, quién lo iba a decir, vinilo es la estrella donde el el CD ha desaparecido por completo.

Bajo el Volcán. Calle Ave María, 42. Madrid. www.bajoelvolcan.es

Aunque no es un lugar muy grande, recomiendo ir con tiempo para perderse entre vinilos y sentirse rodeado de cultura por todos los lados. No encontraremos el vinilo de Manuel Carrasco, con todos mis respetos para el cantante andaluz, pero si mucha de esa música que es igual de accesible gracias a los servicios de streaming pero que se cataloga como indie. Nada que objetar, hay muchos lugares para comprar el disco de Pablo Alborán, pero no tantos para encontrar, por ejemplo, a este de Los Punsetes, (que me llevé después de haber disfrutado de él gracias a Spotify)

MondoSonoro, la revista gratuita que el año pasado cumplió 25 años (y se puede encontrar en este local) incluyó este disco pop-punk entre los 20 mejores de su selección nacional de 2019. A mi me divierte y me ayuda, como toda la música, en los grises días del invierno.

Aniquilación. Los Punsetes. 2019 Mushroom Pillow Pop Business. INC.
Crítica Jenesaispop
Crítica MondoSonoro

Y aquí el disco…

Subí por la calle Ave María, me encontré con la Reina de Inglaterra saludándome desde una tienda de reparación y venta de bicicletas Brompton y a los Reservoir Dogs de Tarantino señalados en una esquina. Llegué a la calle Magdalena dejando un par más de librerías que también tendrán lugar en este blog y llegué al Barrio de las Letras, de ahí a Canalejas (a ver cuando acaban ya las obras) y, no se como me las apaño, aparecí en la Gran Vía.

Siempre la Gran Vía. Siempre acabo atravesando alguno de sus tramos. Es querencia, obviamente. Calle de restaurantes, bares con solera, tiendas que son fenómenos sociales, neones míticos y musicales. El Rey León es el rey, valga la redundancia, del tercer tramo de la calle. Vista hace ya muchos años, el musical basado en la película de Disney es todo un reclamo turístico y una de las tarjetas de identidad de la ciudad. Justo enfrente, un poco más arriba, la adaptación de una obra de teatro que de origen francés que se ha representado por todo el mundo y ha dado hasta para dos películas. La Jaula de las Locas.

La Jaula de las Locas | Teatro Rialto de Madrid‎

Fue uno de los regalos de la pasada navidad y acertaron sabiendo lo que a mi me gusta el teatro. Una pareja de homosexuales maduros, que regenta un cabaré, ha criado desde niño al hijo biológico de uno de ellos y todo el clima de concordia y amor se viene abajo cuando el mozo decide casarse con la hija de un famoso político conservador. La obra tiene en la canción I am what I am, que hizo muy famosa Gloria Gaynor, su mayor reclamo musical.

No está mal y resulta divertida, pero se perpetúa en determinados clichés que ya deberían estar superados y que funcionaban hace 20 años mejor que ahora. Muy preparada para el lucimiento del personaje que interpreta al mediático Ángel Llácer, al que por cierto no vimos, no está mal, pero, contrariamente a lo que se pueda pensar, la parte en la que el público participa se hace algo tediosa y rompe el ritmo de la historia que, por otra parte, es tópico sobre tópico. ¿Divertida? seguro, ¿inolvidable?, me quedo con las películas, francesa y americana, que tienen momentos ciertamente brillantes e interpretaciones de altura.

Entiendo que haya covers (sustitutos), siempre los ha habido, pero es muy feo usar de reclamo a una figura que luego no estará en la versión final, algo que avisan al empezar el espectáculo, pero no al comprar las entradas que, por otra parte, no son económicas. Muchos compran gracias al tirón televisivo y luego la decepción, no fue mi caso, pero si el de gente que salía del teatro, es mayúscula. 

Pero la Gran Vía no era uno de los objetivos del día así que tomé dirección Chueca, tomé un latte mediano con leche desnatada y dos pumps de vainilla en el Starbucks de plaza a Pedro Zerolo (probablemente el lugar más indicado del mundo para pedir una bebida así) y me dirigí a otra librería donde me esperaba la obra de arte gráfica de la temporada. Entre las ocurrencias de los empresarios de la zona y grandes imágenes de chicos con anatomías de infarto encontramos…

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Nakama Lib. Calle de Pelayo, 22. Madrid.

En la calle Pelayo, vía vertebral del Chueca más radical, hay un escaparate que tienen escrito “Sin libros no hay vida”. Aunque no hayas abierto un libro en tu vida es un lugar en el que querrías entrar. No es muy grande y aunque había pasado varias veces por ahí nunca había llegado a entrar.

Pero yo entré por otra cosa. Desde mi temprana llegada a Madrid andaba buscando una novela gráfica publicada por Norma editorial y allí por donde pasaba se encontraba agotada. Mi interés era hacerlo en alguna librería pequeña, a ser posible en la que nunca hubiese estado, y no en una de las grandes por mucho que me gusten FNAC o La Central

Mike y Laura Allred son los responsables de algunos de los cómics más divertidos de la Marvel de los últimos años. Con un estilo muy particular de dibujar, muy cercano a lo que denominaríamos Arte Pop, dieron un barniz de modernidad a series tan importantes como X-Force, Los 4 Fantásticos o Estela Plateada. Lo último que vemos publicado suyo en nuestro país es Bowie. Polvo de estrellas, pistolas de rayos y fantasías de la era espacial. Con guion de Steve Horton, estoy deseando empezar a leerlo. Solo con verla por encima ya digo que será una de las novelas gráficas del año.

La tenían en el escaparate, justo debajo de ese Sin libros no hay vida que parece que me he tomado al pie de la letra. Es una obviedad que estando donde dijera que es un espacio inconformista porque, en los tiempos que corren ¿qué librería no lo es?

¿Un libro? Por razones obvias…el que he comentado un poco más arriba.

¡Lo encontré al fin! Bowie es eterno.

Y justo antes de comer, termina la primera parte. Un paseo, 2 obras de teatro y 3 librerías…no está mal. El día siguió con más caminatas, una visita obligada y terminó con el mayor influencer de la historia. Os veo en la segunda parte.

Gracias por leerme.

3 Replies to “Un gran día en Madrid/I”

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