LAS ZAPATILLAS DE MAXI

Seguimos en Santander, miremos el tiempo que hizo el sábado pasado, el 23 de noviembre de 2019…

Parece malo ¿no? Pues fue peor, pero eso no iba a amargarme el día. No suelo incluir el desayuno cuando pernocto en hoteles en España porque, afortunadamente, en nuestro país se desayuna estupendamente en casi cualquier bar y los desayunos de los hoteles ya no me impresionan. Desayunamos DondeNando, que así se llamaba el bar, revisamos la prensa del día y tomamos el mismo camino que la tarde anterior para ir a Puerto Chico.

Mismo paseo, pero con más luz que me permitió ver a una cantidad nada despreciable de gente haciendo surf en pleno noviembre. El tiempo no invitaba a bañarse, pero eso no debe ser algo que sea impedimento para quienes siempre van en busca de la ola perfecta. Merece la pena detenerse y ver a los surferos intentando brillar cuando el cielo, gris y amenazante de lluvia, invita a quedarse en tierra.

En el paseo descubrí un monumento al cantante Jorge Sepúlveda, que no era de Santander pero que regaló a la ciudad una canción que ésta agradeció dedicándole un busto.

Santander, eres novia del mar
que se inclina a tus pies
y sus besos te da

Santander, las estrellas se van
pero vuelven después
en tu cielo a brillar

Yo también dejaré tu bahía
y un recuerdo en mi vida
que jamás borraré

Santander, al marchar te diré
guarda mi corazón,
que por él volveré

Yo también dejaré tu bahía
y un recuerdo en mi vida
que jamás borraré

Santander, al marchar te diré
guarda mi corazón,
que por él volveré

La banda sonora del día, ya os adelanto, será otra totalmente distinta. Una nueva parada cultural del viaje: El Centro Botín, un centro cultural que obtiene el nombre de un apellido imprescindible vinculado al Banco que toma el nombre de la ciudad y cuya primera gran sede se encuentra justo enfrente.

El edificio, una joya que en nada estropea el entorno de la zona, es del arquitecto Renzo Piano, en colaboración con Luis Vidal + Arquitectos, y está dedicado, principalmente, a la difusión del arte contemporáneo.  La exposición Coleccionando procesos: 25 años de itinerarios, reúne las obras adquiridas por la fundación, algunas incluso auspiciadas por ella, de artista contemporáneos con propuestas que incitan, al menos, la curiosidad. Poca pintura, poca escultura y sí mucho arte audiovisual. Algunas obras me gustaron, otras no, pero en todas gracias Oscar García García (que de esta me denuncia :)) veo arte, pues arte es ya la idea con la que fueron concebidas. La que más me gustó fue Inercia, de Carlos Irijalba, pues la encuentro muy original e inquietante.

Inercia. Carlos Irijalba (2014) from carlos irijalba on Vimeo.

Una breve, pocos cuadros, muestra de la colección privada de Jaime Botín cedida a la fundación compone Retratos: Esencia y Expresión, con obras de Matisse, Bacon, Juan Gris o Sorolla y sirve como yuxtaposición al arte (muy) moderno y (muy) contemporáneo que habíamos visto minutos antes.

Para cuando salimos, ya era la hora del aperitivo y nos fuimos para la calle del Arrabal a tomar algo y pasamos por un local que tenía un montón de libros coronados por La insoportable levedad del Ser de Milan Kundera: con semejante reclamo ¿cómo no entrar? La Boquería de Santander tiene un estupendo aperitivo. Otro sitio que os recomiendo.

En la plaza del Cañadío (podría haber montado una tienda de campaña allí, la verdad) está el restaurante del mismo nombre. Un restaurante de Santander cuya sede de Madrid es toda una referencia en el buen comer. No daba ni un duro por encontrar mesa, pero la fortuna así lo quiso y pude disfrutar de la espléndida oferta de su menú de barra. Nos contaba el camarero que en Madrid serán 5 los locales que el Cañadío, fundado en 1981, tendrá en la capital. A los ya abiertos el Cañadío (Conde de Peñalver), La Primera (Gran Vía), La Maruca (Velázquez) y La Bien Aparecida (Jorge Juan), se unirá un quinto que se abrirá, qué casualidad, en la glorieta de Alonso Martínez, en el lugar que ocupaba la mítica, y ya desaparecida, cafetería Santander.

Si hay algo que destacar de este restaurante, además del servicio impecable, es su Tarta de Queso (así, en negrita). La foto no hace justicia a un postre que es de lo mejor que he comido y que en ocasiones hay que reservar antes de pedir el primer plato. El comidista de El País ya la mencionó en una ocasión como una de las mejores de este tipo que se pueden comer. Ya no podré comer otra tarta de queso en mucho tiempo, es incomparable.

La tarde pintaba mal. Lluvia ininterrumpida y mucho viento, así que andar por la calle no era lo más recomendable. Habíamos visto en las paradas de autobuses que se celebraba un concierto en el Palacio de los deportes, llamado coloquialmente la ballena, muy cerca del hotel y por la temática, decidimos ir. La elegancia cántabra no mencionaba en el cartel que se trataba de una fiesta dedicada a la música dance de los años 90 pero mirenlo ustedes y saquen sus conclusiones.

(aviso: en este punto se inicia una crónica que nada tiene que ver con el viaje pero que os puede hacer reír, vosotros sabréis, uh, ¡uh oh!)

¡Paco Pil! (no tenía palabras: no le podíamos fallar y allí fuimos).

La fauna de un concierto dedicado a los años 90 es a la que pertenece el autor de este blog que se confiesa alérgico a la nostalgia pero que, ya ven, sucumbe a la primera de cambio: talluditos en la cuarentena, aquellos que salíamos por las discotecas de los años 90 y que estuvimos a punto de morir de intoxicación de Bacalao. Una camiseta lo decía todo al entrar: Estoy hasta la xxxxx de regeaton.

Paco Pil, pincha discos de los 90 que se hizo famoso al son de Viva la Fiesta y Johnny Techno Ska y junto a Chimo Bayo (del que, por cierto, no sonó nada) fue referencia de la ruta del bacalao) era el conductor de evento, el que nos ponía en contexto y el que no nos dejó de llamar familia durante las más de 4 horas que duraría el evento. Primero saltó al escenario Viceversa. Si alguien no los recuerda, eran un par de tipos que en los 90 tuvo mucho éxito con un one hit wonder llamado Ella que la gente conoce más como tu piel morena. Ahora Viceversa es solo el vocalista y no deja de ser triste que la gente solo se anime con la última canción de su actuación: el Ni Tu Ni Nadie de Alaska y Dinarama.  

Tras Viceversa saltó a la palestra el propio Paco Pil al que hay que reconocer que levanta a un muerto. La calidad de su música podrá ser cuestionable, pero como animador no tiene precio. Él introdujo a una de las mejores artistas de la noche, un descubrimiento, la DJ Brisa Play que amenizaba con temas de la época los tiempos entre uno y otro artista.  Luego llegaron unos tal New Limit (tiempo que aproveché para ir al baño y para recordar que cualquier tiempo pasado no fue necesariamente mejor) y Ku Minerva, cantante del muy famoso Estoy Llorando Por Ti que este mismo año han versionado Fangoria. La chica no canta mal, lo hizo en directo, y presentó una nueva canción, muy noventera, que la gente por inercia aceptó de buen grado.

El momento de corte entre lo nacional y lo internacional vino con un innenarrable momento de todo un pabellón prestando atención al cuerpo de baile mientras ejecutaban la coreografía que va a juego con esta canción. Terrible es poco.

En ese punto Paco Pil vuelve al escenario y nos anuncia que llega lo gordo, lo que llegó en los 90 desde fuera de nuestras fronteras y aparece una de las formaciones de aquel conglomerado alemán con cantantes americanos que fue SNAP!, cuyos sonidos están muy ligados a aquellos años y que tuvo un par de buenos temas. A la música pregrabada se sumaban los grititos imposibles de la cantante y de un rapero que tenía toda la pinta de hacer un playback antológico. Una pena porque los temas de Snap! se salvan de la quema de la cantidad de porquería que se hacía en aquellos años.  Lo que vino a continuación me confirmó porque en los 90 pronto pasé de las discotecas y me refugié en el pop inglés, Madonna, Björk y R.E.M.

Lo de Marvin feat. Andrea Prezioso me resultó estridente, insoportable y poco apropiado para mis 18, 36 o 45 años. Terribles, cantando en directo, desafinando lo más grande y perpetrando versiones de otros que animaban a dejar el recinto. Cuando acabaron y volvió la simpática, no paró de reír, Brisa Play, volvimos a disfrutar de la noche.

La última en salir fue lo mejor y el auténtico reclamo para asistir al evento. El escenario se llenó de instrumentos, que habían brillado por su ausencia hasta entonces, y apareció Gala. Cantante ítalo-norteamericana que tiene en su haber el que posiblemente sea el hit de dance más famoso de los 90: Feed from desire. Tuvo más canciones y aún sigue en activo. Su actitud fue no sólo la más profesional de la noche, sino que su sonido y la puesta en escena fue lo mejor que pudimos ver en todo el concierto. Es una profesional como la copa de un pino y merecería una vuelta a lo grande. Sus canciones siguen funcionando exactamente igual de bien muchos años después, como demuestran grupos como Miss Caffeina incluyendo covers de la cantante en sus conciertos.

Cuando cantó sus 5 canciones, volvió Paco Pil y aquello se convirtió en una fiesta de bacalao duro de la que huí despavorido. No puedo decir que lo pasara mal, mentiría, pero no me vuelven a pillar. No me equivoqué de evento, esto es para gente que estaba entre los 15 y los 25 años en los años 90, yo entré con 16 y salí con 26 así que formaba parte del público objetivo al que está dedicado este tipo de conciertos, salvo honrosas excepciones, me alegro de haber pasado página y de no necesitar volver, en lo musical, a aquello años.

Gala salvó una noche que nunca será olvidable, pero que podría haber sido mejor. Eso sí, salvo de la quema a al propio Pil, que es un tío muy divertido, a Ku Minerva, a Brisa Play (magnífica DJ) y por supuesto a Gala. Cuando volvimos al hotel, la sorpresa ¡Ella se alojaba en el mismo que nosotros! Pude felicitarla por su actuación y hasta darle dos besos. Simpática en el escenario y simpática fuera de él, me he hecho fan absoluto. Y ahora la lista de reproducción, a ver qué os parece.

Fin de la crónica. Sensible!!!!!! A volar!!!!!!!! Adelante!!!!!!!

Así acabé el sábado en Santander, a lo grande, bailando bajo la lluvia. ¡Y todavía quedaba el domingo y muchas más cosas que ver! Además quedan las conclusiones y agradecimientos, que son muchos.

Hasta mañana ¡Gracias por leerme!

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