Ayer no hubo entrada por lo que hoy hay dos canciones del día, para no romper el ritmo.
Primera Canción del Día / Eurovisión 2025: Hallucination, de Sissal, Dinamarca.
Aquí llegamos a un país que ha ganado tres veces: en 1963, 2000 y 2013, con aquel Only Teardrops que consiguió 281 puntos. La canción no está mal, pero como tantas, deja esa sensación de haberse escuchado ya.
Segunda Canción del Día / Eurovisión 2025: How Much Time Do We Have Left, de Klemen,Eslovenia.
Veintidós veces han acudido, y su mejor resultado son los séptimos puestos en 1995 y 2013. Una bonita canción sobre el paso del tiempo, pero este tipo de baladas suele quedar deslucido en el escenario del festival..
Estamos ya en plena Semana Santa, y tengo que decir que no pasa una sin que me acuerde de esta escena: Misión Imposible 2, John Woo, 2002. El presupuesto —125 millones de dólares— no dio para documentarse sobre el escenario donde se desarrollan las primeras escenas: Sevilla, donde vemos falleras, gente bailando y mucho fuego en lo que pretendía representar una procesión. Una de mis películas favoritas de la saga, obviamente.
Como ya comenté en una entrada anterior, estoy leyendo —ya acabando— Orbital, de Samantha Harley, que más que una novela es un conjunto de bellas instantáneas de cuatro astronautas y dos cosmonautas viviendo en la Estación Espacial Internacional.
“Y cómo, pese a todo, se impone una sensación de amistad y de paz, porque incluso de noche solo se ve una frontera creada por el hombre en todo el mundo: un largo sendero de luces entre Pakistán y la India. De todas sus divisiones, la Tierra solo muestra esa línea, y de día incluso ella ha desaparecido.”
En honor al libro he recuperado a mi cosmonauta, aquel que me acompañaba en mis lecturas de otros años.

Ha coincidido esta lectura con el paseo espacial de Katy Perry y con una conversación con amigos sobre lo masificado que está todo. Ya no cabemos ni uno más haciendo cola para desayunar una tostada con aguacate a las 12:00 de la mañana de un domingo, así que es lógico que, quienes más tienen, se quieran largar a tomar el desayuno a Marte.
Por cierto, no hay que hacer mucho caso a las redes sociales. La californiana estaba supuestamente acabada, y su concierto en Madrid agotó entradas en un par de horas. Yo, que quería ir por ser ella uno de los fenómenos de este primer cuarto de siglo XXI, me he quedado sin ellas.
