LAS ZAPATILLAS DE MAXI

El viernes 31 de mayo arrancó la 78 edición de la Feria del Libro de Madrid y como viene siendo habitual desde hace muchos años, es una cita obligada de la agenda cultural de mis zapatillas. Durará 17 días, hasta el 16 de junio y ocupará por tanto tres fines de semana que se prevén, si el tiempo acompaña, multitudinarios.

Sábado 1 de junio de 2019.

Nació el 23 de abril de 1933, con solo 20 casetas y se mantuvo en el Paseo de Recoletos hasta el año 36. En el año 1944, tras los años más oscuros del siglo XX en España, volvió abrirse y se ha mantenido sin alteraciones desde 1955. Todo esto lo he sacado de Así era Madrid, de Juanjo el Rápido, una historieta incluida en el M21 Magazine, Revista cultural ilustrada de Madrid, cuyo número 26 está dedicado a la feria.

Revistas Cultural y mapa de la feria.

Más de 360 casetas donde convergen editoriales, librerías especializadas y generalistas, distribuidores y organismos oficiales, que ocupan el paseo de Fernán Núñez del Parque del Retiro y están preparadas para recibir miles de visitantes en las próximas dos semanas y para repetir las colas y el calor de todos años. Este año el país invitado es Republica Dominicana, y como se puede consultar en la web, se han preparado numerosos eventos alrededor de la cultura de este país hermano.

Sara Morante para La Feria del Libro de Madrid

El cartel que representa a una chica con una camiseta en la que una ola de Hiroshige acude al auxilio de las víctimas de Fahrenheit 451 (o eso es lo que yo he querido entender) es obra de la ilustradora Sara Morante, un auténtico lujo para todos los que somos seguidores de la novela gráfica o ilustrada.

Aunque siempre he aconsejado ir con una lista previa de lo que quieres comprar aprovechando los descuentos, soy el primero que ni hace lista ni respeta si quiera las selecciones previas, simplemente me dejo llevar aunque tengo claro que mis preferencias a la hora de comprar serán siempre las librerías pequeñas sobre las editoriales o grandes superficies. Lo que si llevaba en la cabeza eran las casetas donde estaban mis incondicionales de Madrid, esas que visito con frecuencia y que son las culpables de mi síndrome de Diógenes (en el buen y literario sentido) Así tenía claro visitar:

  • Atom Cómics, caseta 128 por ser mi librería especializada de referencia desde hace unos años.
  • Berkana, caseta 108, referente de la causa LGTBI y superviviente de la gentrificación de Chueca.
  • Grant librería, caseta 91 uno de mis lugares favoritos en Lavapiés.
  • Pantha Rhei, caseta 57 porque actualmente la librería está en obras (abre dentro de nada)
  • Sin Tarima Libros, caseta 354, por su vocación literaria ajena a modas.
  • Rafael Alberti, caseta 73 y Tipos Infames, caseta 50, porque no soy nada original y yo también estoy rendido a estas dos librerías que son ya hasta personajes literarios.

Y cumplí con mi objetivo llevándome de premio unas cuantas más y unos cuantos deberes por hacer sobre la vida literaria de Madrid. Un reclamo indiscutible de la feria es el encuentro entre los autores y sus lectores. Impresionante era la cola para que el flamante, y último, premio planeta, Santiago Posteguillo, firmase ejemplares de Yo, Julia (o de cualquiera de su bibliografía) una merecida cola que se ve deslucida por otras que son ajenas a la literatura como la de figuras mediáticas, gimnastas, youtubers, instagramers, actores o directores de cine que presentan su primera ocurrencia y cuyo público está más preocupado por una foto que por una firma.

Un caso paradigmático es Mario Vaquerizo. Que conste que Mario cursó la carrera de periodismo, tengo amigos que la hicieron con él, y que posee un indudable conocimiento de la cultura sobre la que él habla o escribe pero daba la sensación que una foto con él era más importante que la firma del simpático libro que ha escrito. Lo digo con conocimiento de causa. En las presentaciones de discos de Nancys Rubias, a las que yo soy muy fiel porque nunca he ocultado que me divierten, somos cuatro gatos a pesar del indudable interés mediático que Mario arrastra y son eventos donde está más cercano y accesible y en los que, sin embargo, no hay hordas pidiéndole fotos, sino pequeños grupos más interesados por lo que hace que por su imagen en sí.

La colas para firmar  de Vaquerizo o de los Master Chefs, ya ni sé qué edición, eran notables, nada que ver con la de Posteguillo, pero yo tuve una suerte enorme de poder conversar con tres autores que estaban solos ¡para mi fortuna! cuando llegaba a la caseta donde estaban firmando. Así pude felicitar en persona a Alba Carballal por Tres maneras de inducir el coma, tener una graciosa conversación con Ray Loriga y nuestro pasado común en el Vips de López de Hoyos, muy presente en su último libro Sábado, domingo o conseguir la firma del gran Juan José Millás que además de fírmame su última novela me comento el proyecto para llevar al cine la anterior, la muy notable Que nadie duerma.

Me fui de la feria contentísimo y cargado de libros. Fui muy laxo en mis límites y me pasé tres pueblos  convenciéndome de que es un dinero muy bien invertido y que pocas cosas me hacen disfrutar tanto como leer. La gota que colmó el vaso fue precisamente la última caseta de la feria, la caseta 361, que ocupa Jarcha, librería abierta en 1974 y que está situada en el barrio de Vicalvaro de Madrid, alejada de cualquier tipo del glamur que tienen las del centro de la capital. Allí me hice con el último libro que se unía a todos con los que cargaría toda la tarde, Hotel Silencio, de la escritora islandesa Audur Ava Ólafsdóttir.

Golpéate el corazón. Amélie Nothomb
Serotonina. Michel Houllebecq
Hace tiempo que vengo al taller y no sé a lo que vengo. Jorge de Cascante
Voz de vieja. Elisa Victoria
La vida a ratos. Juan José Millas
Hotel Silencio. Audur Ava Ólafsdóttir
Los 100 Libros que cambiaron el mundo. Scott Christianson y Colin Salter.

Un 10 le pongo a la feria y recomiendo a todos los que me leen su asistencia. Una invitación a lectura que me atrapa cada año y a la que espero acudir muchos años más.

Bandera desplegada en Príncipe de Vergara.

La del sábado 1 de junio tuvo un interés adicional: observar como estaba el centro de la capital ante la celebración de un evento deportivo de primerísimo nivel.  La celebración de la final de la final de la Champions League, transformó la ciudad. La llenó de, en su mayoría civilizados y educados, seguidores ingleses que vinieron a disfrutar, con o sin entrada, del partido que enfrentaba al Liverpool con el Tottenham, que no pudo cumplir su sueño y entregó al primero su sexta copa europea.

La ocurrencia no tiene límites. No sé de quién ha sido la idea pero es fantástica. Recibido por Wassap enemil veces.

El sábado Madrid era una fiesta enorme donde los seguidores del ganador se notaron muchísimo más. Nosotros, 7 adultos y 3 niños, nos acoplamos perfectamente a esa marea roja con ganas de fiesta hasta el punto de emocionarnos y corear con ellos un himno futbolístico que figura entre los más apreciados de la competición. El never de You’ll Never walk alone, fue más never que nunca porque lo que es alone, no estaban, no. Hay que felicitar a la ciudad por la organización y porque esta final no se ha celebrado con altercados de consideración. Nosotros nos movimos por el centro sin problemas y aunque notamos que alguno se había pasado con la cerveza, no sufrimos por nuestra integridad física ni un minuto.

Para redondear el día, y quiero subrayar que íbamos cargados de libros, nos dimos un paseo desde El Retiro hasta la plaza de Santa Ana, donde ya he comentado que acompañamos a la turba de seguidores de Liverpool con ganas de fiesta y durante el cual hicimos dos recomendables paradas.

La primera, creo que ya lo he comentado alguna vez, en Don Juego, la tienda de Juegos de Mesa y Puzzles que se encuentra en la calle Alcalá y que es como un viaje en el tiempo. No sé si os gustan los puzzles pero es un lugar fantástico para aficionarse a ellos. No soy erudito en el tema pero no creo que haya una tienda más completa sobre el tema en todo Madrid, tendré que investigarlo.

La segunda fue en el CaixaForum, pues como ya comenté en post anterior, salí tan entusiasmado de la exposición sobre ópera que estos días se puede ver allí, que volví a entrar con mis amigos y éstos quedaron igual de entusiasmados que yo. No os la perdáis.

Y así acabo un sábado de feria, libros, paseos, juegos, exposiciones, fútbol, terrazas míticas, autobuses, metros, gominolas y, sobre todo, amigos en el lugar donde mis zapatillas siempre se sienten como en casa, Madrid.

One Reply to “Feria del Libro 2019”

  1. Me he perdido firmas importantes (bueno, importantes para mi) pero iré igualmente estos días. Y claro, visitar sin duda algunas de las casetas que nos recomiendas.

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