LAS ZAPATILLAS DE MAXI

Bohemian Rhapsody es un exitazo incontestable. El tirón de Queen, el boca-oreja y una película de lo más convencional en su planteamiento, han hecho que la cinta sea una de las más aclamadas por el público, que no la crítica, del año pasado. Se llevó un Oscar al mejor actor por la brillante actuación de Rami Maleck que lo era (no lo pongo en duda), pero no tanto como la de otros compañeros de nominación (cualquiera que haya visto todas las interpretaciones que optaban al premio opinará lo mismo que yo) y su banda sonora, que no deja de ser un grandes éxitos del grupo sin ninguna otra innovación, se ha vendido como churros. La jugada le salió a FOX redonda, algo muy llamativo en una época en la que lo que triunfa en la gran pantalla son los héroes con mallas de colores. La película me gusta, me entretiene y hasta me emociona, pero es más blanca que la camisa que llevo puesta mientras escribo este post.  

9 meses después se ha estrenado en España otro bio-pic, que lo es además de otra figura inglesa imprescindible de la música pop del siglo pasado; Sir Elton John. Desde el minuto uno me ha molestado, aún sin verla, que en todos los reportajes o crónicas se hagan comparaciones entre ambas, pero no puedo culparlos, yo mismo he empezado este post sobre Rocketman comentando el éxito de Bohemian Rhapsody. Lo siguen haciendo después de haberse estrenado y probablemente las películas queden vinculadas para siempre jamás puesto que además comparten director. Si bien Brian Singer fue el encargado de dirigir la dulcificada vida de Freddie Mercury, sus problemas con la justicia hicieron que el trabajo fuese terminado por Dexter Fletcher, que es quien dirige la película sobre la que escribo hoy.

Acabando con la comparación, no volveré sobre ella, antes de ver Rocketman, hay varios puntos que no por obvios merecemos dejar de comentar.

Elton John está vivo. Eso puede jugar en contra o a favor de la película, la puede hacer más complaciente o igualmente insulsa mostrando más los claros que las sombras de la vida del cantante. Su activista homosexualidad, sus escarceos con las drogas, una vida dedicada al espectáculo y el reconocimiento de su país (Es Sir) dan para una película con muchas tonalidades. Tina Turner es otra de las leyendas que ha visto en vida una representación de su vida, en What’s Love Got to Do with It, Angela Basset interpretaba a la cantante y se llevó un montón de alabanzas, además la película se basaba en una autobiografía, era la versión de Tina, pero bastante creíble y funcionó. ¿por qué debería ser diferente en este caso?

Rocketman ha sido parcialmente censurada en algunos países por la manera, absolutamente natural, de representar la homosexualidad. No creo que los heterosexuales se vuelvan homosexuales por verla así que no entiendo este tipo (de ningún tipo, en realidad) de censura. Elton John lleva años sin matizar, ni suavizar su condición sexual y el que se ofende con ello, ¿No tiene un problema? Eso ya denota, antes de verla, que la película tiene unos matices que molestan los suficiente como para prohibirse ¿no se ha callado nada el bueno de Elton?

Taron Egerton, al que conocemos principalmente por las películas de Kingsman, es el encargado de dar vida en la pantalla a Elton John, y no soló como actor sino también como cantante, porque es la voz en casi todas las canciones de la película. Antes de verla ya había oído la banda sonora y me ha dejado sorprendido su forma de cantar. Cantar, bailar y actuar, todo a la vez es algo que vuelve loca a la academia y Egerton ya aparece, junto a Antonio Banderas, en las primeras previas, pero es pronto aún y faltan pesos pesados por llegar. Por cierto, que ambos, Egerton y John, coincidieron en pantalla gracias a un simpático cameo del segundo en la secuela de Kingsman, Kingsman Golden Circle (2017).


Con todas estas previas y aprovechando la fiesta del cine, con entradas a 2.90 euros…

Cines Princesa. Fiesta del cine 2019.

Rocketman
Dexter Fletcher, 2019

Con Taron Egerton, Jamie Bell, Richard Madden y Bryce Dallas Howard.
Guion de Lee Hall.
UK. 121 minutos.

Desde el principio vemos que la película no pretende suavizar la imagen de un personaje tan excesivo como Elton John. Cuenta sucesos de hace más de 30 años y quiere mostrar la capacidad del cantante para sobreponerse a las adversidades y convertirse en la estrella indiscutible que es. Si en Dolor y Gloria se comentaba como Almodóvar se abría en canal en el personaje que interpreta Banderas, lo mismo podemos ver aquí: pueden quedar detalles pendientes, pero no cabe duda de que Elton John ha aceptado que la película muestre cómo es en realidad y la manera en la que se ha desarrollado su vida, sin olvidar siempre de que es su versión.

La película está producida por él, y aunque en un ejercicio de sinceridad veamos aspectos muy negativos de su vida, como el abuso de alcohol y drogas que mentes cerradas quieren censurar, al final, y no es spoiler porque todos sabemos que sigue vivo, hay una especie de redención y enaltecimiento del personaje, sin mitificarlo.  Es una humanización de una persona a la que los prejuicios, sin dudar de su talento, podrían calificar de frívola.

Un aspecto importante es que no se trata de una película con canciones sino de un musical con todas las letras. Si, de esos en los que las canciones están dentro de la trama, pero y que a veces parecen desfasados, como de otra época (cómo La La Land, que a mí me encanta). En Rocketman, como en Mamma Mía, juegan con la ventaja de ser canciones conocidas del amplio catálogo del artista y los números están bien atados, pero, claro, tienen que gustarte los musicales. Bien llevada, entretenida y muy vistosa, como la indumentaria de Elton, es una buena película aunque el ritmo no siempre sea el deseable y el final me parezca algo precipitado.

Taron Egerton lleva el peso de la película y está acompañado por Jamie Bell, en el papel de Bernard John “Bernie” Taupin, letrista de los éxitos del ingles, ambos extraordinarios en sus roles, sobre todo el primero. Los dos representan un tándem con química que parece ser una realidad fuera de la pantalla puesto que letrista y cantante han mantenido, lo siguen haciendo, una longeva amistad. Un de sus más conocidas colaboraciones es la canción que se te queda en la cabeza cuando sales del cine, ese I’m still standing que todavía estoy cantando después de horas de salir del cine.

Ha servido, además de para pasar un muy buen rato, para que conociese más sobre la música de Elton John. Conocía, como todos, algunas de sus canciones más conocidas, pero siempre, aún reconociendo su importancia, me había mantenido alejado del cantante. Your Song ha sido una de esas que ha sonado con frecuencia a lo largo de mi vida, igual que Candle in the wind pero mi favorita es Don’t go breaking my Heart, que cantó con Kiki Dee en 1976 y que yo prefiero en su versión con RuPaul de 1993.

Quiero felicitar a los Ciner Renoir por los 33 años que cumplía ayer 5 de junio. Un clásico del cine en versión original y muy implicado en la promoción del cine español, el europeo y el independiente en general. La plaza de los cubos y la calle Martín de los Heros son lugares de peregrinaje obligado para todos los amantes del séptimo arte. ¡Felicidades!

¡Qué viva el cine! ¡Qué viva la música!

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