LAS ZAPATILLAS DE MAXI

Con estos libros prácticamente (me queda sólo el que estoy leyendo actualmente) se cierran las lecturas de verano. La única decepción que he tenido en estos meses me ha llevado a cinco libros que me han entusiasmado. No recuerdo nunca haber encadenado tantos libros que me provocaran lo mismo siendo leídos de manera consecutiva. Todos me parecen imprescindibles y todos se quedarán en el recuerdo de un verano que ha sido muy bueno en cuanto a lecturas se refiere.

Un día cualquiera en Nueva York
Fran Lebowitz

Novela
Tusquets
2021
361 págs.

No he terminado un libro que empecé con muchas ganas. Ha salido reseñado en alguna lista como libro para leer este verano, pero lo que pretendía ser gracioso o desternillante se ha transformado en aburrido a intrascendente. Como siempre que dejo un libro: el problema es mío, no del libro que seguro que le gustará a mucha gente.

Me expulsó en una de sus enumeraciones de como ser casero en Nueva York, eso de que el mejor casero es el que más cucarachas mete a sus inquilinos no encontró en mi la reciprocidad esperada y cerré el libro en busca de mejores lecturas. Ojo, que le di más de 80 páginas de ventaja. Lo veo muy dirigido, mucho, a los habitantes de la ciudad que nunca duerme y capital de facto del mundo moderno.

La autora Fran Lebowitz es conocida en su país por su mirada irónica a la sociedad americana y no le quito cierto merito al libro, pero resultan cansinas sus enumeraciones y listas. Para los fanáticos de los tops con una mirada ácida, es su lectura.

La escritora
Audur Ava Ólasdottir

Novela
Alfaguara
2021
189 págs.

Segundo libro que me leo de esta autora islandesa de la que ya estoy buscando más libros. Nos encontramos en Reikiavik en 1962, en un momento en el que el mundo estaba pegando un cambio importante, en el que triunfaban los Beatles, los discursos de Marin Luther King y donde la guerra fría tenía a todo el mundo asustado ante una eventual crisis nuclear.

Pero en aquellos años, Islandia, con solo 180.000 habitantes, por su condición de isla vive aparentemente, siento la redundancia, aislada del mundo. No obstante, es un país de poetas, con muchos escritores y con casas llenas de libros. Hekla, llamada así en honor a un volcán, quiere ser escritora pues no le faltan ni talento ni ganas, pero es mujer, un obstáculo que, en un tiempo no tan lejano, podía ser insalvable.

Al llegar a Reikiavik se reencontrará con Jon e Isey, sus dos mejores amigos. Él es un homosexual que solo busca trabajar en teatro, encontrar el amor y vivir una vida normal, algo impensable en 1962, e Isey es una madre de familia, a la que también le gusta escribir, pero vive aterrada ante un futuro lleno de hijos en el que no pueda hacer nada más.

La novela no carga las tintas contra nadie ni pretende ser panfletaria, cuenta la historia de alguien escapando de una isla de manera literal y metafórica. La seguridad de Hekla en luchar por lo que quiere siendo consciente que su novio, un poeta sin talento, lo tendrá mucho más fácil solo por ser hombre, es el rasgo definitivo del personaje.

Una novela estupenda y que merecería más repercusión, como la obra de la autora.

Rompepistas
Kiko Amat

Novela
Anagrama colección compactos
2021, editado originalmente en 2009
327 págs.

¿No es eso la adolescencia, después de todo? Un estiramiento inhumano y antinatural y dañino de la niñez. Un disparar los últimos cartuchos antes de ingresar en la vejez.

Novela que de desarrolla durante el verano de 1987 en un pueblo del extrarradio de Barcelona donde el futuro es más negro que gris. Allí discurre la vida de Rompepistas, un punk miope y desgarbado que vive a sus 17 años un verano de cambios. Acompañado de Carnaval y de Clareana, su ex, forman un grupo “panki” llamado Las Duelistas, influenciado por Generation X, los Clash, Los Ramones o The Jam. A ellos hay que añadir al Chopped, el más conflictivo de los cuatro, y el prototipo de persona a la que suelen augurar un mal final.

En primera persona, el personaje nos describe su verano como si de un diario se tratase y salpicando su momento actual con otros del pasado como su memorable séptimo EGB, el origen de sus motes o la relación con Clareana, llena de meteduras de pata. Es una novela que explora la amistad, la culpa, las promesas rotas y la redención gracias a la música y el baile. No es una historia más de paso de la adolescencia a la edad adulta, sino una celebración de la adolescencia con todas sus virtudes y defectos.

Escrita con un lenguaje cercano y con momentos desternillantes, es una novela con la que cuesta no identificarse si se vivió la adolescencia en la España de aquella época donde la vida en el barrio era el centro del universo. Novela punk y contracultural que repasa lo que era (y en muchos aspectos aún es) vivir en la periferia de una gran ciudad cuando se es joven y tus deseos de huir, ser libre y realizarte son constantes. Me ha parecido un reverso panki (me encanta esta palabra) de Rebeldes de Susan E. Hilton y una de las novelas de referencia cuando piense en lo que es un amigo y en todas las promesas que me hice y no cumplí.

Tercer libro del autor de quien también he leído el notable Cosas que hacen Bum y sí, me ha encantado (siento repetirme).

O sea, todo el mundo que no es nadie, la casquería del extrarradio, los repartidores, los que echaron, los que no saben adonde van, no hay futuro en ninguna parte, pero en extrarradio menos.

Una soledad demasiado ruidosa
Bohumil Hrabal

Novela
Galaxia Gutenberg
2015, editado originalmente en 1971
102 págs.

Otra vez en Praga, Hanta es un hombre que lleva treinta y cinco años trabajando en una prensadora de papel, donde se destruyen libros y litografías de obras de arte. Allí, en su pequeño espacio de trabajo y con la única compañía de unos ratoncillos roedores de papel, el se ha convertido en un hombre culto pues su trabajo le ha permitido acercase a los clásicos y admirar pinturas que nunca verá en persona.

Se trata del repaso de la vida de un hombre común que vive en primera persona los cambios que se iban produciendo en la sociedad según avanzaba el siglo XX. Es un libro de los que yo llamo “cultos”, no una novelita corta fácil de digerir, pero sus 11 ediciones atestiguan que llega a mucha gente. Está escrita cuando su obra estaba prohibida por el régimen comunista y aunque la creación artística tiene un peso importante es para mí, como lector, un retrato perfecto de la soledad sobre todo en los pasajes en los que rememora su pasado encerrado en ese zulo que imaginamos como puesto de trabajo.

Los libros me han enseñado, y de ellos he aprendido que el cielo no es humano en absoluto y que un hombre que piensa tampoco lo es, no porque no quiera sino porque va contra el sentido común.

Stone Butch Blues
Leslie Feinberg

Novela
Antipersona
Traducción de Judit del Río y Layla Martínez
2021 primera edición en castellano
539 págs.

Conocí este libro gracias a una publicación en Twitter de la librería Berkana de Madrid y gracias a eso toda la historia que hay detrás de una novela fascinante tanto por su contenido como por su proceso creativo. Publicado originalmente en 1984 y revisado cuando cumplió 20 años, su autora, conocida por su activismo por las causas LGTBQ+, quiso proteger su obra de los tejemanejes de la industria y restringió al máximo su traducción o publicación. De acuerdo con los deseos de la autora este libro se pone a la venta únicamente cubriendo costes y no generando ingresos, estando disponible en PDF en su propia página (ella falleció en 2014). De ahí que haya incluido a las traductoras en los detalles, su labor ha sido imprescindible para mantener el sentido que la autoría ha querido dar a la historia por no hablar de la determinación de una editorial pequeña de llevar a cabo un proyecto así.

Leslie Feinberg pide expresamente que la novela no tenga nunca, en ninguna edición, una introducción explicándola y que, además, nunca se lleve al cine. Aún respetando su edición se me ocurren varios directores actuales que harían maravillas con una historia así en la gran (o pequeña) pantalla.

Es la historia de Jess Goldberg, una lesbiana butch de clase trabajadora en el norte de Estados Unidos. La historia de desarrolla entre finales de los años 50 hasta bien entrados los años 70 y solo con el contexto histórico uno se pude hacer a la idea que las cosas para ella no eran fáciles. Su aspecto, su identidad no casan con lo que la sociedad espera de ella y no encuentra amparo ni protección, con una policía que aprovecha cualquier ocasión para humillarla. Su pequeña burbuja será un mundo poblado por lo que la bien pensante sociedad ha llamado mucha veces seres marginales: putas, travestis…y que no son más que personas que buscan de lugar en el mundo y que no buscan ofender sino ser libres.

El fenómeno sindical en las fabricas americanas, los asesinatos de Martin Luther King y Kennedy, la crisis del petróleo del año 73 o los altercados de Stonewall ponen en contexto temporal a la novela que, por otra parte, y como no podía ser de otra manera, es ajena a cualquier tipo de descripción de raza o color. Sabemos que Jess es judía, porque el antisemitismo también la marcará, pero desconocemos el color de los demás personajes prácticamente durante toda la novela, para que, pese a la segregación racial de entonces, veamos en su interior el sufrimiento y su estilo de vida.

La novela nos regala a una quijotesca Jess luchando contra los elementos, pero también a un montón de personajes inolvidables y que representan a gente que ha conseguido un mundo algo mejor, todavía no es perfecto, pero es mejor de lo que había en los años 60. Comprometida, conmovedora, dura, emocionante e impactante. He estado pensando en ella varios días después de leerla y me molesta, no lo puedo evitar, pensar que aún no es un libro para todo el mundo cuando precisamente sé que es lo contrario.

Si tecleáis en un traductor la palabra Butch os saldrá Marimacho, una palabra que siempre me ha sonado fuerte. La novela me ha enseñado un montón de términos relacionados con el lesbianismo, así como el diferente tipo de categorías que se mueven por el colectivo y que hoy, creo, deberían estar superadas. Jess, convertida en activista, y espejo de la propia escritora, será una defensora acérrima de los derechos LGTBQ+. Una defensa que choca con determinado sector del colectivo, que además no se siente nunca parte de él y no sigo porque no quiero encenderme y menos hablando de una novela así, que pese a su oscuridad aparente va siempre en busca de la luz.

Aún después de haber escrito tanto no sé si lo he hecho bien. Una de las novelas más impactantes de mi biblioteca de hoy y de siempre.

El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes
Tatiano Tîbuleac

Novela
Impedimenta
2021, novena edición
247 págs.

Un lector de este blog, en pleno verano y paseando por las calles de Cádiz, me dio una sorpresa y entrando en una de las varias librerías que tiene la ciudad me regaló por sorpresa este libro. Eso lo convierte en algo especial, pero hay más.

Alesky recuerda el último verano que pasó con su Madre. Ambas personas tocadas por una tragedia que los cambió para siempre y cuya relación no es precisamente modélica. Ese verano, que supondrá un punto de inflexión en su vida, cambiará de parecer sobre todo lo que lo rodea y supondrá su transición a la edad adulta. La acción de desarrolla en un encantador pueblo francés donde van a pasar el verano y donde tratarán de superar sus diferencias.  

Estoy creando este post en un documento de Word y llevo ya más de 20 páginas no sé ni con cuantos libros así que perdonadme si me repito. Es lo que yo llamo un libro bonito, de esos que cuentan una historia en la que te puedes sentir reflejado y que te anima a perdonar y perdonarte. Apunte personal: Yo no tenía los problemas de Aleski, pero sí que pasé un último verano con mi madre y también supuso un cambio enorme en mi vida. De haberlo escrito yo sería: El verano en que mi madre tuvo los ojos tristes.

Confieso que leerlo en verano, justo en las mismas fechas, me ha removido algo, pero no es nostalgia lo que se siente, es algo distinto que no puedo definir porque no tengo el vocabulario necesario para hacerlo. Un libro maravilloso en una edición cuidadísima de Impedimenta. Si nunca habéis ojeado un libro de la editorial, hacedlo y os sorprenderéis de lo cuidada que es su presentación.

Muchas gracias por leerme, gracias por seguirme y gracias por animarme a seguir.

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