LAS ZAPATILLAS DE MAXI

En este apacible rincón de Madrid.

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Creo que ya he titulado alguna vez una entrada así pero seguro que la ocasión para hacerlo no era tan propicia como esta. Las zapatillas de Maxi, más bien los zapatos castellanos de Maxi (estaba arreglado para ir a la ópera), volvieron a recorrer las calles de Madrid para descubrir nuevos rincones y vivir nuevas experiencias el pasado viernes.

La llegada del sol un viernes por la tarde, convierte al centro de la ciudad en un paraíso y vuelvo recurrir a Google maps para ilustrar un sugerente recorrido por el centro de Madrid.

Desde Quevedo a Plaza España, con muchas paradas.

El controvertido proyecto Madrid Central ha convertido a algunas calles del centro en semi-peatonales. Muchos menos coches hacen que el paseo se pueda hacer indistintamente entre la calzada o la acera sin apenas riesgos para los peatones. Enfilar Fuencarral hasta las correderas baja y alta de San Pablo es ya un clásico de los viernes en el que no me detendré para no resultar cansino. La gentrificación, término que escuché por primera vez hace más de 10 años, está haciendo estragos en la zona pero, por ahora (y espero que por muchos años), no se ha convertido en el rincón sin alma que algunos auguran.

Llegando a la plaza de Callao me encontré, era al último día de campaña electoral, una extraña mezcla de proclamas políticas, muy enfrentadas, en perfecta armonía que denota el espíritu cívico del que estamos tan orgullosos todos los que trabajamos o vivimos en la capital. Soy muy defensor de la pequeña librería, pero me encanta perderme en los espacios de cómic, libros y música del Fnac de Callao, para mí el mejor Fnac de los que conozco. He pasado muchas tardes allí, hojeando, curioseando y descubriendo y ya he defendido muchas veces como heroico que un edificio de esa envergadura y en el centro de Madrid este consagrado a la cultura.

Este mes de abril han celebrado el mes de los libros y con la ocurrencia de que leer es uno de los pocos vicios bien vistos, el ilustrador Miguel Bustos ha creado cuatro personajes para seducir a aquellos que todavía no hayan caído en la tentación. Santa Tipografía, San Libellis, Sant Jordi y Santa Gramática son el virtuoso cuarteto cuya misión en la propagación de la lectura.

Santa Grámatica y Santa Tipografía.

Por cada 30 euros de compra en libros y por 3,95(un euro menos sí sé es socio) se puede conseguir una bolsa con cualquiera de nuestros 4 héroes. Un cómic, un libro sobre la revolución francesa y un acompañante que también se hizo con alguno, me dieron la oportunidad de tener las dos mejores. ¿No son lo más, de lo más?. Dentro de ellas venía un sobre con dos postales que son un regalo para todos los que admiramos la ilustración como expresión de arte.

Es increíble salir de Fnac, escaparte del bullicio de la Gran Vía y perderte en la tranquilidad de las calles que están entre la cuesta de Santo Domingo y la plaza de España. La calle de la Bola, la del Fomento, la de la Torija, La del reloj o la plaza de la Marina Española son un remanso de paz en el que parece que nos hemos trasladado a otra ciudad.

Plaza de la Marina Española. Entrada del Senado.

Justo ahí se encuentra un hotel de lujo, Gran Meliá Palacio de los Duques, un palacio del siglo XIX reconvertido en hotel y que recupera un jardín de 1000 metros cuadrados impropio en un lugar con calles tan estrechas y espacios tan reducidos. Contrariamente a lo que pueda parecer, es de fácil acceso y es posible disfrutar de la estancia sin estar alojado en el hotel. Tomarse un café en un lugar realmente idílico es un lujo asumible. El café con leche me costó 4 euros, teniendo en cuenta que en la mayoría de los sitios cuesta entre 1,20 y 2 euros y en un Starbucks puede llegar a los 4, hice el siguiente calculo: Café con leche: 1,50, dulces que me pusieron para acompañarlo, 1, estancia en un marco incomparable, 1,50 total: 4 euros.  Una experiencia de lujo, de lujo de verdad, por 11 euros, pues además pedí una botella de medio litro de agua con gas. Mas o menos una hora estuve allí, en un lugar fantástico, un oasis en la capital que saldría airoso de cualquier comparación con un sitio semejante en el que pagas más la experiencia que el producto en sí

Menina roja. Gran Meliá Palacio de los Duques.
Menina dorada. Gran Meliá Palacio de los Duques

Tan sofisticada tarde continuaba en el Teatro Real con un recital del tenor catalán José Bros, que junto a la soprano Ruth Iniesta, nos ofrecieron 2 horas de homenaje a la zarzuela. A él ya lo había visto otras veces y soy seguidor de sus medios sociales, pero ella fue todo un descubrimiento. Pese a ser un formato, el del recital, algo encorsetado, la soprano llenaba el escenario con su voz y una interpretación propia de una representación con montaje, coros y decorados.

La presencia de Iniesta era tan notoria que choca que el Teatro vendiese este recital como uno de José Bros cuando prácticamente la mitad fue cantado por ella. Nadie se quejó, su voz nos dejó alucinados, de que robase, en ocasiones superase, el papel del protagonista del programa pero es llamativo que aún sigan pasando estas cosas. ¿Por qué él tiene más presencia que ella en la información que se dio del recital? ¿Quizás por qué él es una estrella y ella no? ¿De verdad?

En cuanto al repertorio, ni una queja, un highlights de lo mejor del género chico. Luis Fernanda, Doña Francisquita, La Tabernera del Puerto, El dúo de la africana…vamos, que lo bueno de un recital de zarzuela es que los riesgos son mínimos. Precisamente de Luisa Fernanda procede el título de este post

Con el buen sabor de boca que nos dejó el recital y eso que una de las últimas aportaciones fue un bolero, algo que no me gusta adaptado a la lírica, volvimos a callejear hasta parar en la calle del reloj, y fuimos a parar a un local llamado: El reloj de Harry y Sally.


El Reloj de Harry y Sally Calle del Reloj, 16, 28013 Madrid

Ya solo con el nombre, haciendo referencia a una de mis comedias cinematográficas favoritas, me tenían medio ganado. Se trata de un pequeño restaurante al que hay que agradecer no haberse dejado llevar por las modas en temas de decoración. Austera pero con elementos típicos de nuestro folclore, ni parece preparada exclusivamente para turistas ni se ha dejado llevar por la corriente industrial de bombillas incandescentes que inunda un porcentaje altísimo de locales de la capital.

Una carta muy corta, con ingredientes de la huerta y otra algo más generosa de vinos. Una ensalada de tomate rosa, una tradicional tortilla española y un exquisito pollo en pepitoria fueron los platos que los tres comensales tomamos para compartir. No hizo falta más, porque un detalle en forma de aperitivo (un riquísimo pastrami), nos dejó saciados y satisfechos. Muy recomendable y se convierte desde ya en un sitio de referencia para mis noches en el Teatro Real. Resultón y económico.

Para acabar el viernes por todo lo alto, conocí el último rooftop (terraza de hotel) de los que se pueden encontrar en el entorno de la Gran Vía. El VP Plaza España Design es un hotel del 5 estrellas ubicado en la plaza que le da nombre y que es ahora uno de los puntos calientes de la ciudad. Con el buen tiempo su terraza será de visita obligada y no es para menos. Las copas, cocteles, cervezas son como en todos los lugares de este tipo donde la experiencia prima tanto (o más) que la bebida en sí, una idea que ya he plasmado más arriba. Para evitar masificaciones, no sé si les dará resultado, cobran 5 euros la entrada que luego se te descuentan de la consumición.

LLegada de buen tiempo : ¡Todos a la fresca!

Música en directo, ambiente internacional y gente guapa, me recordó a algunos lugares que sirven de escenarios a películas filmadas en la gran manzana. Creo que el Gynko Bar es la más neoyorkina de las terrazas madrileñas, mantiene su tono castizo por las vistas y por, tengo que decirlo, la extrema amabilidad y simpatía de los encargados de llevarla, mezclado con un ambiente decididamente cosmopolita. Me encanta que, en los sitios aparentemente elitistas, el tratamiento sea cordial y nada estirado.
Tuvimos la suerte que nos enseñaran la joya del hotel, una piscina con fondo transparente en el que podemos ver la caída 12 pisos hasta el lobby del hotel (no apta para los que tengan vértigo)

Y así acabo un fantástico viernes que sirvió de preámbulo a un tranquilísimo fin de semana que me ha permitido escribir, leer y escuchar mucha música.

Nota: Elevar queja formal por el incremento de precio de los parking alrededor de Madrid Central. Algo que ya era caro se ha convertido en una barbaridad. Alguien debería corregirlo. Quiero mucho a mi Madrid, pero cuando se pasa 3 pueblos y medio, hay que hacérselo saber.

Gracias por leerme. Feliz semana

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